"La Mejor Opción Informativa y Cultural"  


Regionales
23 de Agosto de 2009
Departamento Ischilín. Olivares San Nicolás

Olivares San Nicolás: el pueblo atado al destino de una empresa

Edificios y viviendas ya son propiedad de la comuna y los vecinos, expropiación por medio. Pero sobrevuela la pobreza ante la paralización de la industria olivícola.

Como el algarrobo de tres siglos, la gente sobrevive
Arribar a esta pequeña comuna de polvorientas calles de tierra, distante 20 kilómetros de la ciudad de Cruz del Eje y 70 de Deán Funes, es internarse en una peculiar historia que ya atesora 74 años y que une indefectiblemente a sus habitantes con la empresa Olivares y Viñedos San Nicolás SA fundadora del lugar en 1935.
A cada paso sus calles brindan multifacéticas y coloridas postales, que solo pueden atesorar los pueblos del noroeste y norte provinciales, apegados a sus ancestrales costumbres y a las cuestiones cotidianas de la vida rural.
San Nicolás contabiliza actualmente 700 habitantes en su parte urbana y otros 500 diseminados en el verdor de los olivares que todo lo dominan, en los parajes de Huascha, Las Palmas y Esquina del Alambre.
El pueblo cobró notoriedad desde 1996 hasta nuestros días, por la angustiante nueva que podría ser puesto en subasta pública en su totalidad, con edificios públicos y viviendas incluidas, ante una orden de remate judicial por cuantiosas deudas, que aún en parte mantiene la empresa productora de aceite de oliva y aceitunas de mesa con entidades bancarias de Buenos Aires.
Porque hasta ese momento Olivares San Nicolás no tenía entidad institucional propia: estaba íntegramente erigida en campos de la firma. Resabio histórico de los obrajes que salpicaron nuestro país: los empresarios necesitaban la cercanía de los obreros, permitiendo levantaran sus viviendas en los predios, pero nunca cediendo la titularidad y convirtiéndolos en auténticos prisioneros de la necesidad.
74 años atrás la gente de San Nicolás no fue ajena  a esta cruenta realidad.   

Historia de una lucha     
Fue largo el camino, hasta que días atrás la Legislatura provincial resolvió expropiar totalmente a la empresa  aquellos predios donde se encuentran asentadas viviendas y edificios públicos del lugar, alejando por siempre el fantasma del remate y llevando tranquilidad a los habitantes.
En 1996 la Provincia ya había expropiado 42 hectáreas de campo, paralelas a lo erigido, con el fin de relocalizar el pueblo. En esos predios se levantaron 54 viviendas sociales, centro de salud, salón comunitario y una escuela.
Pero no bastó y en 2007 aparece una sentencia firme de remate de un juzgado: la espada de Damocles sobre el primitivo asentamiento, donde vivía la mayor parte de la gente.
La sangre no llegó al río y la Justicia analizó la situación, ante el estado público que tomó el hecho del único pueblo del país con bandera roja de remate, revocando esa decisión. Pero en febrero de este año recrudeció el peligro ante otra intimación de subasta y temblaron 63 familias, además los edificios de la iglesia, el destacamento policial, un comedor social y la cabina pública que alberga al único teléfono del lugar.
Ante este nuevo peligro con final cantado, se puso en marcha la maquinaria política que terminó expropiando la totalidad de los predios, pasando a manos de la comuna que entendió un acta donación a cada vecino.                 
La empresa Olivares y Viñedos San Nicolás SA, único motor económico del lugar y la zona, cuenta con 1.200 hectáreas y 90 mil plantas de olivos, con producción promedio anual de 3 millones de kilos. Además es el principal acopiador de la región, catapultándose como la mayor industria de la provincia. La totalidad del aceite de oliva que produce y aceitunas de mesa, son comercializados a una cadena de supermercados de Estados Unidos.

Cruda realidad
Pero el final feliz tiene otro rostro para los habitantes del pueblo. Año tras año la empresa no solo ocupa a sus 50 obreros efectivos, sino que 400 cosecheros ocupan sus manos en la recolección por muchos meses, con el agregado de incorporarse a la industria hasta arribar al producto final.
Hace dos años que sus brazos están caídos. No hubo cosecha en 2008 y tampoco en este año, signándolos a la desocupación y las carencias.
El presidente comunal Carmen Heredia, apodado como “Chichi” a cada paso en las calles del pueblo, parece curtido en las luchas que le ha tocado librar a la gente. “Pueblo y empresa, empresa y pueblo, aquí son la misma cosa desde siempre, soy nacido aquí y fui empleado de la firma como todos. La gente feliz por sus casas y entristecida ante la falta de trabajo, desde la comuna los contenemos como podemos asistiéndolos”, afirma.
Para Jorge Pierrestegui, propietario con su padre de la empresa, las preocupaciones no han cesado. “Debemos aún solucionar un par de problemas graves, compramos esta empresa en quiebra y no tuvimos apoyo de nadie a pesar de su importancia productiva y laboral regional. Estamos agotando stock ante la falta de producción y gestionando un acuerdo con los acreedores”, determina, aclarando que “estamos conformes con la expropiación, que la gente tenga lo suyo luego de tantos años”.
El gerente Luis Suárez reflexiona que “esta es una empresa tractora que mueve toda la producción y en volumen la mayor del país. Córdoba es la única provincia que no apoya al olivicultor, no hay subsidios ni excepciones, es difícil llevar las cosas adelante en el actual cuadro de situación económica y financiera”.
En Olivares San Nicolás la lucha diaria pareciera ser generalizada por la subsistencia. Quizá, el mejor testigo mudo de cargo y emblema está en su calle principal: un enorme algarrobo, preciado por todos, que atesora tres siglos en sus ramas y logró sobrevivir a través del tiempo...como el pueblo y su gente.

Entre risas y llantos        
                  
Vicente Romero, vecino. “Estamos tranquilos por la expropiación de todo el pueblo a la empresa, somos dueños de lo nuestro. Pero no hay trabajo porque no hubo cosecha, hacemos changas y todos vivimos como podemos”.

Jorge Pierrestegui, propietario empresa. “Estamos conformes con la expropiación y que el pueblo tenga sus edificios y casas. Pero no pudimos trabajar este año y liquidamos stock, compramos una quiebra y nadie ayuda”.

Carmen Heredia, presidente comunal. “Es raro, hay tranquilidad y angustia en la gente. Este pueblo nació con la empresa en 1935 y por siempre dependió de ella, está unido a sus éxitos y fracasos: es muy duro remontar esta historia”.

Juana Palaucino, vecina. “Muy felices porque tenemos seguridad de nuestros techos. Pero debemos rogar que la empresa se levante y siga generando trabajo, no hay otro medio de vida y la estamos pasando más que mal”.






Vicente Romero, vecino

Jorge Pierrestegui, propietario empresa.

Carmen Heredia, presidente comunal.

Juana Palaucino, vecina.





 ADHIEREN A
 LETRA VIVA

Alberto Blas Marconi
Aldo Giovannoni


ABOGADOS


M.T de Alvear 95

8º piso “B”

5000- CORDOBA
(0351) 153-180002
(0351) 156-802909

------------------

ESTUDIO JURÍDICO
RICARDO AGOST
San Lorenzo 105- PA
LA FALDA
(03548) 156-35828



© Letra Viva 2007
Todos los derechos reservados - Prohibida su reproducción total o parcial