El 27 de mayo se
inaugura en Venezuela un nuevo canal
estatal de televisión que operará en la misma señal del multimedio RCTV. La emisora
deja de funcionar a causa de la no renovación de su concesión, por parte del gobierno venezolano.
El 27 de mayo se inaugura en Venezuela un nuevo canal estatal de televisión, al estilo
del Canal 7 de Argentina, de la
RAI en Italia o de la TVE Española.
Este canal inicia sus emisiones con ambiciosos objetivos por
parte de sus autoridades: combatir a la televisión basura y promover a los
productores independientes, para así apuntar a
la diversidad informativa y cultural.
El canal se llama Televisora Venezolana Social (TVes) y funcionará
en la frecuencia que venía utilizando Radio Caracas TV (RCTV) -desde septiembre
de 1952-, dado que el estado venezolano no renovó la licencia de esta emisora
que vence ese día.
Esta señal (canal 2) es la que mas cobertura tiene en todo
el país, y lo fuerte de su programación esta basado en culebrones y noticieros
amarillistas.
RCTV acarrea una larga lista de delitos, faltas e
infracciones, habiendo sido amonestada, multada y hasta clausurada por
distintos gobiernos venezolanos. Evasión fiscal, difusión de noticias falsas y
tendenciosas, exhibición de pornografía y de escenas violentas son algunas de
las travesuras cometidas por el medio, pero nada de esto fue tan contundente
para la determinación por parte del gobierno de Hugo Chávez de la no renovación
de su concesión, como la activa participación del canal en el fallido golpe de estado del año 2002.
La emisora pertenece al grupo 1 broadcasting Caracas (1BC),
el segundo conglomerado mediático más grande del país caribeño conocido como
grupo Phelps en honor a su fundador William H. Phelps. Este fue un comerciante estadounidense que instaló la
primer radio privada de Venezuela en el año 1930, con el objetivo de promocionar
la venta de aparatos de radios que el
mismo importaba de Estados Unidos. La
empresa ha estado siempre regenteada por miembros de la la familia
Phelps. En la actualidad las caras visibles del grupo son Marcel Granier,
casado con Dorothy, hija de Alberto Phelps (hijo de Willians).y Peter Bottome,
hijastro de Willians Phelps segundo.
El otro canal que sigue en importancia a canal 2, en
cobertura y audiencia es Venevisión propiedad del grupo Cisneros, el holding
mas importante no solo de Venezuela sino de América Latina. Sus actividades van
de lo industrial a lo mediático, comandado por el cubano Gustavo Cisneros, casado
con Patricia Phelps la otra hija de Willians Phelps
La rivalidad comercial entre ambos grupos, incentivada por
la ilimitada ambición de los líderes de estos clanes, derivó en
irreconciliables intrigas familiares, lo que no impidió que ambos grupos
trabajaran codo a codo en el golpe antidemocrático para derrocar al presidente Chávez,
como así también en el sabotaje petrolero a fines de 2002.
Pero los devenires políticos han resentido aún más la ya pésima relación de los concuñados
(Granier-Cisneros). Por eso, el magnate Gustavo Cisneros, haciendo gala de
gran heterodoxia y olfato comercial, ha
tratado de aprehender el fenómeno Chavista para adaptarse a los tiempos que
corren. Es así que Venevisión, como también Televen del importante empresario
venezolano Omar Camero, han suavizado el durísimo contenido opositor en sus
programaciones, como así también lo hiciera el Comandante Chávez en sus
comentarios con respecto a estos medios.
Globovisión es el otro emporio oligopólico que forma parte
de la concentrada escena comunicacional Venezolana, perteneciente entre otros, al banquero
libanés-venezolano Nelson Mezherane, estrechamente vinculado a grandes grupos
financieros, a la prensa escrita y asociado con la cadena de noticias CNN en
español.
RCTV y Globovisión son hoy la expresión del más acendrado
antichavismo.
Ambos grupos hicieron causa común en el tema de la no renovación
de la concesión a RCTV. Organizaron marchas y acudieron a tribunales locales e internacionales,
actividades que fueron acompañadas de 24 horas de programación diaria
ensalzando las bondades de la libertad de expresión, que ven amenazada con el
cierre de un medio de comunicación.
Radio Caracas Televisión interpuso un recurso de nulidad
conjuntamente con un recurso de amparo y medida cautelar contra la resolución
de la no renovación de la concesión, dictada por el Ministerio de
Comunicaciones Venezolano. Pero el Tribunal Supremo de Justicia declaró
improcedente el amparo.
Las horas están contadas, 50 años de un modelo de
comunicación llegan a su fin, las expectativas son muchas y los intereses
también.
Por Daniel Héctor